Benditamente Peligrosa
No puedo terminar de sorprenderme las diferentes historias sobre la enorme falta de criterio y de sentido común de la gente que esta a cargo de la seguridad en los aeropuertos. Personalmente he sido testigo de varias discusiones, propias y ajenas, que se desarrollan al no permitir el paso de ciertas pertenencias.
Por mencionar algunos ejemplos, personas con prótesis que con toda la pena del mundo deben remover sus aparatos para pasar por el scaner, leche en polvo para bebes cuando estaba la histeria de la fiebre aftosa y las vacas locas, jarabes medicinales que sobrepasan el límite permitido en la cabina del avión, y varias mas.
El caso que llamó a mi atención y que detonó este post, fue relacionado a la cantidad de líquido permitido, los famosos y magros 100 ml. Pues resulta ser, que la santidad no salva las medidas antiterroristas de los aeropuertos y es que a un grupo de despistados y fervientes peregrinos les fue obligado a dejar su agüita milagrosa de la Virgen del Lourdes momentos antes de regresar al Vaticano.
No hay pero que valga ni tampoco poder divino así sea el de la Virgen del Lourdes, por este aeropuerto no pasarán, (habrán dicho los de seguridad). Ni siquiera unas rociaditas que le echaron a algunos oficiales, para ver si les sacaban los demonios, y flexibilizaban su actitud pudo lograr el milagro del agua en el avión. A lo mucho algunos babearon pero el demonio de la falta de sentido común permaneció en ellos.
Yo mantengo toda una filosofía al respecto y para no hacer bilis voy entregado a lo que me pidan, si me tengo que encuerar para pasar la puertita asi se hará, mi época de activista de derechos pro-viajero quedo en el baúl junto con una tonelada de frustraciones, rabietas y decepciones aeroportuarias. El mejor momento de un aeropuerto es cuando sales de él.






