Perdidos en Acción
4 días pasamos con el alma en vilo por la fuga de nuestro felino y cuarto miembro de esta tribu.
Tizoc, el gato, llegó apenas 2 semanas antes que el arribo del charrumaco. Ante una obceca petición, quería tener gato antes que hijo y seguramente como a las pobres mujeres embarazadas son un torrente de hormonas que les afectan el juicio, me dijeron en su momento que sí. Así que literalmente el charrumaco y el gato han crecido juntos, como consecuencia mi único heredero, porta como su orgulloso padre, las cicatrices de los rasguños y mordidas que el gato le ha dado en casi 6 años de enfrentar juntos este atravesado y vil mundo. Como toda relación han tenido sus altas y sus bajas, sus amores y desencuentros. Y cuando había pensado que lo mas díficil había pasado, después de haber dejado al gato en Uruguay por 7 meses antes de que pudiera realizar el viaje a Australia, cuando pensaba que el mayor problema con el felino inquilino era su sobrepeso, me di cuenta que había escenario peores… no tenerlo.
En el mundo gatuno nuestro gato tiene el IQ equivalente de Forrest Gump, es mas suerte y buena estrella que inteligencia y sagazidad en la vida. Tizoc no tiene habilidades de gato, no escala, tiene miedo a las alturas y ruega y llora a sus posibles presas para que se dejen matar. Aun así, una noche de Septiembre hace 4 días decidió experimentar el mundo por si mismo, se dio un voto de confianza y amparado en la luna australiana se ausentó del nicho hogareño.Sabiendo a cuenta de las limitadas habilidades de nuestra mascota, la Ariana Madre y el Charrumaco iniciaron toda una logística de investigación y rescate, Se imprimieron volantes, se llamó a la oficina del edil de la ciudad correspondiente al barrio, a la policía (no es exageración), a los veterinarios de la zona, a los tiendas de mascotas, se publicó en el diario del barrio y se llamó a una ONG especializada en rescate de mascotas (RPSCA). Solo faltó el helicóptero volando por la zona, todo por 4 días. Y al final lo que funcionó fueron los volantes que dejamos en los buzones de correo en el barrio. Una llamada de una buena samaritana reportó al animal rogando que fuéramos a sacárselo del jardín.
Después de una semana tensa, llegamos a un viernes feliz. No hubo reproches y por el contrario creo que se perdonaron muchas afrentas del pasado. Anoche por primera vez en 4 años el Charrumaco y Tizoc durmieron lado a lado.



No es algo que adquirí en algún momento de mi vida es algo, como el carácter, que se trae en la sangre. Siempre fue así, desde que tengo uso de razón, me han gustado y mucho los gatos.










