Terminó la semana brasileña, por cuestiones que relaciono al jet lag, dormí y comí muy poco. Lo bueno es que ví a mis amigos latinoamericanos, y disfruté de nuevo compartir con ellos así fuera un rato cada día.
Salvador de Bahía, retrata muy bien lo que tanto extraño de América Latina, es caóticamente atractiva. Me gusta el portugués y hago como que lo hablo, los brasileños hacen como que entienden y en reciprocidad yo hago lo mismo con ellos, las partes que no entiendo lo llena mi imaginación.
Conocí el Pelourinho (centro histórico patrimonio de la UNESCO), el proyecto Tamar y descubrí a Olodum, un grupo de música afro brasileño que solamente si no tienes sangre en las venas no te enciendes con su ritmo, muy bueno de verdad.
Durante la semana la maleta atrasada no fue el único problema, mi laptop tampoco cooperó mucho, hubiera querido postear mas en su momento pero es hasta ahora una semana después que se pudo hacer.
Fue excelente ver tantas caras conocidas y recibir esa buena vibra en los abrazos sinceros. Por último gracias especiales a, Pala (la vaquita loca), Maldita Flower, La Contadora, Mi Comadre (la Señora Enojona), La hija pródiga de San Carlos, Estenito y El Morro por los regalos recibidos, nomás faltaste tú Joto.
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