Las Máscaras de los Mexicanos
Cada vez es mas popular que cuando una cámara filma a los aficionados mexicanos en un partido de fútbol donde participa México se encontrará inevitablemente con ciertos especímenes de nuestra ideosincracia popular. Entre estos se encuentran los infaltables y tradicionales sombrerudos, los chapulines colorados, los Juan Escutía envueltos en su bandera (me anoto en el montón), pero lo que para mi va cada vez mas en auge son los luchadores enmascarados.
Yo mismo no he podido ceder a la tentación y en mi primer Halloween en Montevideo me aparecí en la oficina con una máscara de Blue Demon, mi luchador favorito. La sensación y el shock cultural fue gratificante para todos, creo yo.
Si eres un niño mexicano, criado y educado entre la casi desaparecida clase media y la muy aumentada clase baja, alguna vez soñaste en ser un enmascarado, que saltaba desde la tercera cuerda ante el beneplácito de los exigentes espectadores del pancracio nacional.
Nuestro célebre escritor, Octavio Paz ganador del Nobel de Literatura en 1990, dedicó un capítulo completo a las máscaras en su ensayo del mexicano, “El Laberinto de la Soledad“. Paréntesis de por medio, si existiera algo como “Mexican for dummies” tendría que ser este libro, aunque la verdad sea dicha el estilo del Sr. Paz no es para cualquier “dummie”. Además que el tema de las máscaras va mucho mas allá de lo comentado en este humilde Blog. Al que no ha leído el libro lo recomiendo.
Los luchadores mexicanos son famosos por eso, son espectaculares, semi-suicidas y lo interesante de todo esto, es que lo hacen en medio del anonimato. En Uruguay fueron famosos en su momento y su misterio alcanzó incluso “Al hombre de la barra de hielo” que se movía en la tribuna al fondo del encordado .
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No es reinventarse en el aire, se es así y punto, con defectos y virtudes. Mi mejor máscara?… la de papá con ella lucho mejor.






