Carne sobre Piedra
No, no es lo mío, de hecho no me gusta no lo disfruto, no mas no se me da, estoy cerrado, soy torpe y no tengo paciencia para el arte culinario.
Antes de cumplir los 18 años salí de casa y con ello salí de la cocina de Mamá, me fui aventurarme en los caminos de la vida y en los taqueros de la calle. Al no cocinar buscaba el sustento en donde fuera posible, casi siempre en las contaminadas avenidas de Monterrey. Como consecuencia mi sangre es un registro perfecto de anticuerpos que brotaron ante cuanta cochinada comí por muchos muchos años. Así es como la salmonela y la brucela, entre otras más, nos hablamos de tu.
No fue sino hace un par de semanas, en Christchurch Nueva Zelanda me vi en lo obligación de cocinar mi propio pedazo de carne. Fiel a la costumbre, me senté, miré la carta, busqué la cerveza, la entrada y elegí lo que parecía un generoso pedazo de carne. Al momento que me lo trajeron si era generoso, pero un generoso totalmente crudo.
La mesera, muy amable me explicó que el sistema del restaurante es que te traen la carne de tu elección sobre un pedazo de roca volcánica que te ayudará a cocinar tu carnita al punto que se te de la gana. Inmediatamente llamé a la miss y le expliqué, "- mire usted, la verdad que a mi se me quema hasta el agua, y esto de andarle moviendo a la carnita no es lo mio, me lo puede traer como es el resto de los restaurantes, ya cocinadito?". La respuesta fue simple, "- no, aqui nomás no es así, y si no se apura se le va a enfriar e igual cobramos".
Asi que ante la única alternativa posible me enfoqué a enfrentar el reto, era la carne o yo… y gané yo.
. Llegué buscando la cerveza del lugar y salí con mucho mas que eso, con mi primera quemada en la mano por años pero con el aprendizaje que la comida que te cuesta elaborar es la que mas disfrutas. Perro viejo, pero aun aprendiendo nuevos trucos.










