Amorus Felinus
Finalmente, después de 7 meses llegó al que dejamos atrás. Tizoc, el gato hizo su propio viaje a Australia para unirse a la tribu.
El problema con él fue la falta de vacunas que las autoridades sanitarias australianas exigían para su ingreso al país. Así que una vez aplicadas tuvo que esperar 6 meses en Uruguay y un mes mas en cuarentena en Sydney.
El caso fue polémico desde un principio. Cada vez que veía los costos de las vacunas, exámenes, pago de veterinarios, pago de las cuarentenas, servicios de transporte, etc. El diablo dentro de mi, me cuestionaba si todo el gasto valía la pena. Cada vez que alguien me preguntaba sobre los trámites y costos tan solo podía responder “son muchos y caros”.
Sin embargo a pesar de todo, la cuestión estaba clara desde el principio, lo que tenga que salir que salga, pero el animal sigue con nosotros. Es muy fácil hablar sobre el cuidado de los animales, de la responsabilidad de tener mascota, de mostrar humanidad iniciando con los no-humanos, etc. Por una cuestión de congruencia (y de exigencia del charrumaco ) tenía que mantenerlo.
Así pues como todo buen gato me paga a su manera… no me hace caso, araña la ropa en el closet, desgarra la alfombra, deja lleno de pelos las sillas del comedor, me levanta a las 5:30 am pidiendo comida y tiene al chamaco aruñado y mordido. Me da gusto que ya este en la casa.
Si, a los que nos gusta los gatos necesitamos terapia, damos todo, nos tratan mal pero nos gusta. Es como la canción…”hiéreme mas que me hace tu maldad feliz”.
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