Y No Se Cansó
No se cansó a los 3600, ni a los 4000, ni a los 5000 metros de altura que alcanzamos a llegar. El espécimen conocido como charru-maco (por aquello de charrúa y chamaco) a sus 3 años y 8 meses caminó, escaló y se aventuró en el altiplano boliviano.
9 noches, 8 camas diferentes, 7 ciudades (pueblos) y una noche en autobús le valieron “una pura y dos con sal”, en términos mas cristianos, le importó nada el trajín.
3 días y 2 noches en el salar de Uyuni y las lagunas. No vimos ningún solo infante ni tan siquiera un adolescente, lo que nos hizo pensar que habíamos cometido un error en traer a un niño a estas tan “mochileras” tierras. Ante el castigo el charrumaco se creció y aguantó polvo, madrugadas, frío y comidas diferentes. Moldeo su típico carácter para soportarnos mutuamente, tal vez en un instintivo entendimiento que todos jugábamos de visitantes y antes de impulsar sentimientos antropófagos, parricidas e infanticidas, creamos una temporal tregua para llevarnos medianamente bien en nuestra alta aventura boliviana.
Un triste post se queda corto para describir lo que es este país, da para mucha escritura. Increíblemente rico en recursos naturales, mas increíblemente pobre por el abuso de tan pocos hacia tantos muchos.
Aquí la dejo, solo para registrar un avance en casi semana y media de ausencia, la mas larga desde que inicié el Blog. Fuimos y regresamos, a pesar de TAM que se ensaño en no dejarnos ir y mucho menos regresar. Sin embargo Montevideo no se libra tan fácil.










