Que los Míos me Aguanten
Después de un año regresé a la tierra natal, llegué por pocos días, muy pocos a recargar baterías y despedirme de los míos (los de sangre y los que sufren de mi elección de consideralos amigos).
Aunque irse a Australia no es morirse, la distancia hará mas difícil verlos asi que por si las dudas no quise dejar de venir al Valle del Mayo. Lamentablemente, no llegué a tiempo para ver beisbol, también me faltó mucha gente para ver pero se hizo el esfuerzo. Gracias a los que hicieron su lucha para vernos. Mención especial a Jorge, mi hermano, que vino desde Reynosa.
Hablando de cargar bateria también aproveché para cargar la barriga y comer todo aquello que mamá gallina osó prepararme, comí como niño de hospicio tanto que llegue al extremo de no cenar por voluntad propia (algo que no recuerdo haber hecho antes) por sentirme excesivamente lleno después de varios días de atacar la cocina materna.
Todo queda bien en casa, los viejos aunque viejos harán su viaje para ver al nieto en tierras cangurianas. Adicional a todos los pendientes de asentarse en el nuevo país le agrego una nueva tarea mas, la promesa de tenerle un cocodrilo a mi mama para que me lo amanse.











