Ventanilla
Es claustrofóbica, no puedes salir sin molestar al de a lado y sin embargo después de mas 10 años de viajes regulares sigue siendo mi asiento favorito en el avión.
Yo en esto de los viajes inicié tarde, a los 17 fue el primero y por supuesto quería la ventanilla para ver si era cierto que las personas se veían como hormiguitas (y si se ven). Desde entonces mi primera elección ha sido la misma, con todas sus contras pero sigo entretenido y babeando cuando me toca la ventana.
No todo es malo con esta posición, tienes buena vista y puedes apoyar la cabeza para medio dormir. No, no me aburren, las vistas de las ciudades, los atardeceres o la vista clara de la noche, a pesar de todo y después de una considerable cantidad de millas voladas me aferro a la ventana. La única vez que puedo (debo) renunciar a ella, es como la foto lo ilustra, cuando viajo con el heredero de mis deudas. Hijo de tigre, pintito
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