Abuja
Termina una breve visita al Oeste Africano, después de un viaje que me permitió en las horas de ocio del avión a casi terminar el libro de “100 Años de Soledad” de Gabriel García Márquez y llegar a la mitad de “El Regreso del Perfecto Idiota Latinoamericano” de Plino Apuleyo, Carlos A Montaner y Alvaro Vargas Llosa (libro con una crítica ácida al populismo de izquierda latinoamericano) me estoy quedando sin material para pasarla entretenido en el avión.
Sobre Abuja, la ciudad esta mucho mejor de lo que esperaba. Es una ciudad muy bien planeada con 30 años apenas de historia y construida especialmente, tal como fue Brasilia, para evitar las disputas internas como capital de esta Interesante República. Calles amplias pero con poco alumbrado donde las reglas de tránsito son meras recomendaciones para los conductores.
Comí cosas que no quise preguntar, algunas buenas otras malas y en una ocasión me puse una mega enchilada que gracias a la Star apenas la libré. Mucho arroz y pollo en el menú y por lo general el plato principal siempre estaba muy condimentado. El primer día hubo algunos problemas de estómago pero lo atribuí a que me lave los dientes con el agua de grifo, después de esto solo agua embotellada … y Star, todo sea por la salud.
Solo tuve una salida a la ciudad y fue a un mercado local donde posteriormente, cuando tenga mejor conectividad subiré las fotos del paseíto. Del mercado salí con 6 yardas de tela nigeriana y 4 CD de música local (pirata por supuesto), artesanías casi inexistentes. El problema fue que el hotel no es muy céntrico además que no era recomendable salir debido a los índices de criminalidad, nadie te recomendaba aventurarte por tu cuenta. Así que mis impresiones de Abuja se limita a los tramos del aeropuerto-hotel-aeropuerto, la salida al mercado y una mas al centro de convenciones a un evento social.
Esta noche nos despedimos por sexta vez de este interesante continente. Próxima parada, Tallin.








